Pollo al ajillo

Pollo al ajillo

Información de la receta

  • Para 4 personas
  • 468 Kcal. por ración aproximadamente
  • 60 minutos
  • Segundo Plato
  • Económica
  • Fácil
  • Ver receta

Receta de Pollo al ajillo

Una de las recetas tradicionales de nuestra gastronomía es el pollo al ajillo. Este plato está presente en casi todas las cartas de bares y restaurantes. Bien preparado es un éxito seguro. Pero hay una manera de disfrutarlo cuando y donde queramos, hacerlo nosotros mismos. Veremos los pasos que tenemos que dar para conseguir un exquisito pollo al ajillo al estilo de la abuela.

pollo

El pollo está considerada carne blanca, adecuada para todo tipo de personas. Es bueno para los niños y deportistas, ya que tiene pocas grasas, es de fácil digestión, aporta vitaminas, hierro, minerales y muchas proteínas. En el caso de las embarazadas, es una de las carnes más recomendadas. Es muy bueno para el crecimiento del bebé y para la madre. Aporta hierro, indispensable para la formación de la sangre. Esta se encarga de la oxigenación de todo el cuerpo y reduce el cansancio que se produce en este período. También tiene vitamina B6, que ayuda a reducir las nauseas durante la gestación y no solo eso, además interviene en la producción de energía a partir de los nutrientes.

En cuanto el ajo, hay mucho que decir. Además de un sabor exquisito, aporta muchos beneficios al organismo. Por ejemplo, está reconocido como un alimento que ayuda a mejorar la circulación de la sangre, actúa como antibiótico natural, favorece la cicatrización y contribuye a que nuestro hígado funcione mejor. No solo eso, combate el colesterol malo y ayuda a hacer la digestión. Por todo lo comentado, podemos decir que nuestra receta de pollo al ajo no solo es deliciosa, también es muy sana.

Ingredientes para cocinar Pollo al ajillo

  • 1 pollo troceado
  • 1 cabeza de ajos
  • 200 mililitros de caldo de pollo
  • 200 mililitros de vino blanco
  • 200 mililitros de agua
  • Aceite de oliva
  • Pimienta negra recién molida
  • Orégano seco
  • Tomillo seco

Como preparar Pollo al ajillo

  1. Para empezar a preparar la receta, apartamos dos dientes de ajo enteros de la cabeza y el resto lo pelamos y picamos muy pequeño. Mezclamos con el orégano y el tomillo. Reservamos.
  2. Limpiamos bien los trozos de pollo. Quitamos los restos de plumas, acumulaciones de grasa y todo lo que veamos que sobra. La piel la dejamos, y de paso salpimentamos.
    salpimentar pollo
  3. Sin quitarles la piel, aplastamos los dos dientes de ajo que hemos apartado y los ponemos en una olla con un poco de aceite de oliva. Los doramos a fuego medio y retiramos del aceite.
  4. En el aceite que hemos perfumado con el ajo, ponemos los trozos de pollo y los rehogamos. Es importante que se quede bien dorado, sobre todo la piel. Vamos retirando los trozos y los reservamos en un plato o bandeja.
    cocinar pollo al ajillo
  5. Retiramos el exceso de aceite que pudiese haber en la olla y añadimos el ajo picado con especias. Lo extendemos con una cuchara de madera y antes de que se queme, ponemos los trozos de pollo y añadimos el vino. Bajamos el fuego y dejamos que reduzca poco a poco.
    pollo al ajillo
  6. Una vez que se haya reducido, añadimos el caldo de pollo y dejamos que reduzca un poco más. Cuando veamos que la salsa se está espesando, retiramos y servimos en una fuente o en una cazuela de barro. Seguro que nos encanta este plato tan delicioso.

Consejos variados

  • Cuanto más tiempo cocinemos el pollo, más ganará en sabor e intensidad, pero más reducida quedará la salsa. Probemos hasta que quede a nuestro gusto.
  • Podemos probar otras recetas de pollo al ajillo alternativas. Por ejemplo, en lugar de vino, se puede utilizar vino dulce o vinagre de vino. Si nos decidimos por el vinagre, utilicemos cantidades pequeñas para empezar. Lo añadimos junto con el caldo de pollo.
  • Si no tenemos caldo casero, no hay problema. Un vaso de agua y una pastilla de caldo de pollo servirán, aunque siempre es mejor casero. Es muy fácil de preparar, solo tenemos que cocer una carcasa de pollo con una cebolla, que podemos picar y sofreír antes, tres zanahorias peladas y enteras, y un puerro partido por la mitad, en un litro de agua. Además, podemos congelar el caldo que nos sobre para otra elaboración o preparar con él una sopa añadiendo fideos.
  • El mejor acompañamiento para el plato son las patatas fritas caseras, cortadas en trozos gruesos y servidas junto con la salsa. Por supuesto, no nos olvidemos de comprar pan para disfrutar al máximo la salsa.

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